Manzur señaló que “la Presidenta de la Nación me indicó expresamente que no quiere un solo chico en el país con problemas cardiovasculares que no tenga acceso a las cirugías y por eso estamos haciendo una gran inversión para posibilitar las operaciones en tiempo y forma”.
El titular de la cartera sanitaria describió que “en la Argentina nacen 5 mil niños por año que necesitan ser operados del corazón, y esto generó cierto retraso en la lista de espera”.
Informó que “en ese esquema, el ministerio de Salud de la Nación está haciendo una inversión que supera los 180 millones de dólares y está destinada a los efectores de todo el país”.
Explicó que “el financiamiento está dirigido principalmente a la capacitación de los recursos humanos, el mejoramiento de la infraestructura hospitalaria y la adquisición de equipamiento de última generación”.
Manzur agregó que el objetivo es “resolver las operaciones de corazón de acuerdo a los niveles de complejidad, lo más cerca del domicilio del niño y el bebé”.
Las declaraciones las hizo en un acto realizado en la sede de la cartera sanitaria nacional del que participaron representantes de sociedades científicas, expertos, referentes provinciales del Programa Nacer y autoridades y jefes de los servicios de cardiología de los efectores incluidos en el plan.
En lo que va de 2010, el Programa de Cardiopatías ha llevado adelante más de 1.263 cirugías cardíacas a niños menores de 6 años en los 16 hospitales tratantes públicos, logrando buenos resultados en reducir las causas persistentes de la mortalidad infantil.
El ministro destacó el impacto de esta iniciativa en los indicadores de mortalidad infantil. “Esta tarea está estrechamente relacionada con el descenso de la mortalidad infantil, que desde 2003 a esta parte ha disminuido sistemáticamente todos los años. Hay un núcleo duro que está vinculado a patologías en los neonatos (bebés de hasta un mes) que estamos resolviendo porque son problemas congénitos”, dijo Manzur.
Sin embargo, destacó otros factores tales como “el agua potable, las cloacas, el trabajo, la vivienda, la cultura y la educación, que también inciden positivamente sobre esos índices”.
El funcionario adelantó que “este esquema de trabajo se está replicando en otras patologías genéticas como displasia de cadera, pie bot y malformaciones cráneo faciales”.
El acto de apertura de la reunión de evaluación, que se desarrollará hoy, contó además con la presencia del secretario de Promoción y Programa Sanitarios del ministerio de Salud, Máximo Diosque; el subsecretario de Salud Comunitaria, Guillermo González Prieto; el subcoordinador del Plan Nacer, Martín Sabignoso; la directora de Maternidad e Infancia, Ana Speranza y la especialista en cardiología infantil del Hospital Garrahan Alejandra Villa.
Dimensión del problema
En la Argentina, uno de cada 100 niños nace con una cardiopatía congénita; 70 de cada 100 cardiópatas requieren operación.
Anualmente en la Argentina nacen más de 5.000 niños con alguna cardiopatía congénita que requiere ser operada. Se estima que aproximadamente el 46% de estos niños no tiene obra social.
En 2008 se creó el Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas, que cuenta con financiamiento del Plan Nacer, con el fin de operar a todos los niños que estaban en lista de espera.
Ese año hubo 784 niños fallecidos por esa patología, según la dirección de Estadísticas e Información en Salud de la cartera sanitaria.
Con una inversión total 171.823.887 dólares, el programa procura brindar una solución integral que elimine las causas que ocasionan listas de espera y que produzca una mejora sustentable en la atención y calidad de estas patologías, garantizando a todos los niños con cardiopatías congénitas del país sin obra social recibir atención integral independientemente del lugar donde nazcan o residan.
Desde el 1° de abril último, el Plan Nacer –que se puso en marcha en 2005- cubre todas las operaciones cardíacas, estudios diagnósticos y traslados de niños menores de 6 años con malformaciones congénitas del corazón que no cuenten con cobertura de salud. Para ello paga a las provincias las prácticas de acuerdo según los costos establecidos por un estudio de la Universidad Nacional de La Plata.
Los 16 hospitales tratantes son: en la Ciudad de Buenos Aires, Hospital Ricardo Gutiérrez; Hospital Pedro de Elizalde y Hospital Juan Garrahan; en el Gran Buenos Aires, el Hospital Alejandro Posadas (El Palomar), el Hospital Federico Abete (Malvinas Argentinas) y el Hospital El Cruce (Florencio Varela); en la provincia de Buenos Aires, el Hospital Sor María Ludovica (La Plata), el y el Hospital Materno Infantil Victorio Tetamanti (Mar del Plata); en Córdoba, el Hospital Santísima Trinidad (Córdoba); en Corrientes, la Institución de Cardiología de Corrientes (Corrientes); en Mendoza, el Hospital Pediátrico Humberto Notti (Mendoza); en Santa Fé, el Hospital Víctor J. Vilela y el Hospital Orlando Alassia; en Tucumán, el Hospital de Niños Jesús (Tucumán), en Neuquén, el Hospital Castro Rendón (Neuquén) y en Salta, el Hospital de Niños (Salta).
Los efectores mencionados pueden utilizar el dinero que reciben por cada niño diagnosticado u operado para cubrir sus necesidades de recursos humanos, para otorgar incentivos al personal o para equipamiento y ampliación.
El uso del dinero es auditado en forma independiente desde el ministerio de Salud de la Nación.
A través del Fondo de Reaseguramiento Solidario para las Cardiopatías Congénitas, que financia el Plan Nacer, entre abril y septiembre último se han destinado 45,5 millones de pesos para poder pagar las prácticas que se vienen realizando.
Se entregó equipamiento por una cifra cercana a los 18 millones de pesos y está en desarrollo un programa de capacitación continuo para todas las provincias con el propósito de mejorar la capacidad de diagnóstico de las cardiopatías y que más hospitales también puedan operar casos de máxima complejidad.
Se conformó una red nacional y un ente coordinador de la derivación que permite aprovechar mejor las capacidades preexistentes.


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