
El cambio climático ya se encuentra afectando de manera negativa las vidas y los medios de vida de las personas que viven en situación de pobreza, quienes están perdiendo por partida doble: son las más afectadas por una crisis que no provocaron, y todavía no están beneficiándose de los fondos que deberían estar ayudándoles. La mayoría de los fondos existentes únicamente han beneficiado a un puñado de países en vías de desarrollo, privilegiando a la mitigación por encima de la adaptación y ofreciendo un alcance limitado para la participación significativa de las comunidades afectadas, especialmente las mujeres.
Existe una necesidad urgente de establecer un nuevo fondo climático global justo para ayudar a los países en vías de desarrollo a construir su capacidad resiliencia a los impactos del cambo climático, proteger sus bosques y adoptar rutas de desarrollo con bajos niveles de emisión de carbono. El financiamiento público es vital para satisfacer estas necesidades; los mercados de carbono son inadecuados o inapropiados. Para ser verdaderamente equitativo y efectivo, el nuevo fondo debe adoptar un cambio claro en la gestión de los flujos globales de financiamiento climático que beneficien a las personas pobres.
El establecimiento de un fondo climático global justo es algo que debería haberse hecho desde hace mucho tiempo. No debe ser utilizado ahora a manera de rehén para beneficiar a otras áreas de las negociaciones. En Cancún, las Partes tienen la oportunidad de fijar un nuevo rumbo en la gestión de los flujos financieros globales que deben tener como elemento central a las personas pobres. No debe desperdiciarse esta oportunidad.
Firmado por 215 organizaciones de la sociedad civil
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