Las Farc pretendían fusilar a una familia


Después del vuelo desde Anorí a otro sitio del departamento, Julián fue recibido por el Personero de un municipio lejano de Anorí y por funcionarios de Acción Social y del ICBF.

Bogotá – Colombia- UNA FAMILIA FUE rescatada el 14 de enero del hostigamiento de las Farc en la zona La Mina, en Anorí, después de que los guerrilleros los sentenciaron a muerte. Los tres integrantes fueron trasladados hasta un lugar seguro por miembros del Ejército y la Fuerza Aérea.

En su huida, el campesino solo pudo sacar para alimentar a su familia una bolsa en la que metió unos paquetes de galletas. Con eso tendría que sobrevivir no solo a la selva inclemente, sino a los fusiles de las Farc, que lo asediaban para asesinarlo por no «colaborarles con la causa».

Atrás, en la vereda La Mina, de Anorí, quedaron las cenizas de lo que fue su casa campesina levantada a punta de sudor y jornales «voliando rula» como expresó Julián. Quedaron sus gallinitas y toda una vida arañando la tierra para buscar su sustento. Se llevó a su esposa y a su hijo de 15 meses y se escondió en la espesura huyéndole a la muerte.

«Tuvimos que escaparnos porque guerrilleros del frente 36 de las Farc nos iban a matar. Todo empezó porque yo le vendí una novilla a una señora que nunca quiso pagármela. Cuando le cobré, me echó a sus dos hijos integrantes de la guerrilla que fueron a buscarme para matarme, con el pretexto de que yo le colaboraba al Ejército y no a las Farc».

Temiendo su muerte, Julián agarró dos «bestias» para transportar a su mujer, a su hijo y el domingo se internó en la selva con la complicidad de la noche que le sirvió de escudo para escapar de la muerte.

En busca de ayuda

Julián, su esposa y su pequeño caminaron hasta llegar a una quebrada que no identificó por el susto que llevaba. Con el miedo asechándolo, dejó a las dos bestias tiradas.

En la trocha se encontraron a soldados de la IV Brigada y Julián les preguntó «¿ustedes son del Ejército?» Ante la respuesta afirmativa solicitó ayuda para que los protegieran de los guerrilleros que les seguían los pasos.

«Nos enteramos de la situación por los soldados que tenemos en el área registrando el terreno y al encontrarlos les pidieron ayuda. Desde ese momento iniciamos la planificación del operativo de rescate para que no fueran asesinados», expresó el general Alberto José Mejía, comandante de la IV Brigada.

Mejía comentó que los efectivos que realizan operaciones en ese sector de Anorí compartieron la ración de su comida para evitar que esta familia muriera de inanición.

«Eso es Fe en la Causa. Ver cómo nuestros soldados tuvieron la disposición de protegerlos y en caso de ser necesario, de dar su vida por ellos», agregó Mejía, quien explicó que el miércoles se presentaron enfrentamientos entre sus hombres y los insurgentes de las Farc.

Fueron por ellos hasta Anorí


El operativo para salvar de la muerte a Julián, su esposa y su hijo comenzó ayer a las 4:00 de la mañana.

El helicóptero de salvamento Ángel 1, escoltado por un arpía artillado de la Fuerza Aérea Colombiana, se internó en las montañas de Anorí, en plena zona de operación de las Farc. Así se inició el rescate de esta familia sentenciada a muerte por el frente 36 y para llevarla a un sitio seguro.

Al llegar al lugar, más de 50 soldados tomaron posiciones y uno de ellos, con el bebé en brazos, los acercó hasta el helicóptero. Adentro, Julián solo pudo alcanzar a decir gracias, mientras el Ángel 1 se elevaba, escoltado por el Arpía inclinado casi a 45 grados.

«Comenzamos a estudiar la forma de traerlos nuevamente. Gracias a Dios hoy podemos dar un parte de victoria al llevarlos a un sitio más seguro para volver a comenzar», comentó el coronel Antonio José Dangond, comandante del Batallón Girardot.

Volver a empezar
Después del vuelo desde Anorí a otro sitio del departamento, Julián fue recibido por el Personero de un municipio lejano de Anorí y por funcionarios de Acción Social y del ICBF.

Les entregaron una pañalera para el bebé y el primer tetero con leche caliente para alimentar al pequeño.

«Les brindaremos las primeras ayudas necesarias para que se establezcan nuevamente en un lugar seguro. Luego le ayudaremos a conseguir trabajo a Julián para que sostenga a su familia», comentó el Personero de este municipio, cuya identidad nos reservamos por la seguridad de la familia rescatada.

Sentado en un montículo y observando los helicópteros, Julián explicó que las Farc lo dejaron sin nada, pues momentos después de irse, le incendiaron lo poco que dejó.

Ahora espera comenzar una nueva vida y olvidar la pesadilla que vivió luego de que la guerrilla lo sentenciara a muerte y de paso a toda su familia.

Nombre cambiado por seguridad de las fuentes.
» Contexto

La IV Brigada busca a dos desmovilizados

Según el general Alberto José Mejía, comandante de la IV Brigada del Ejército, el operativo de rescate de la familia de Anorí, se dio en momento en que buscan a dos desmovilizados que huyeron de las filas del frente 36 con su armamento. Mejía explicó que una de las razones de la deserción «es la presión de la guerrilla y los maltratos» y por eso deciden fugarse. De acuerdo con la información presentada por el comandante de la IV Brigada, en lo que va de enero se han desmovilizado ocho insurgentes de las Farc. El general indicó que, según fuentes de inteligencia, al frente 36 le quedan poco más de 100 hombres y su accionar se ha limitado a sembrar minas en gran parte del norte de Antioquia, en los municipios de Anorí y Campamento. «Seguiremos en la lucha contra esta gente que le hace daño a la población», concluyó Mejía.

Fuente Ejército Nacional de Colombia.

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