Obama insta a Estados Unidos a asumir los desafíos del siglo XXI


Presidente Barack Obama

Washington — En su discurso anual sobre el Estado de la Unión, el presidente Obama instó a los legisladores estadounidenses a que apoyasen la investigación innovadora y las oportunidades educativas, para mantener la competitividad económica de Estados Unidos y garantizar su progreso en el siglo XXI.

“Este es el momento Sputnik de nuestra generación”, dijo el presidente en su discurso, pronunciado el 25 de enero ante una sesión conjunta del Congreso. Se refería a la rápida respuesta tecnológica y científica de Estados Unidos que dio paso al programa espacial estadounidense y a nuevas oportunidades económicas, después de que la Unión Soviética lanzara el primer satélite al espacio en el año 1957. Como resultado de su rápida movilización, Estados Unidos fue el primer país en llevar un hombre a la Luna en el año 1969.

Obama se refirió también a los impresionantes avances educativos, y en investigación, logrados por países como China e India, y señaló que pedirá al Congreso que financie programas de tecnología de energía limpia, investigación biomédica y tecnología informática, para ayudar a reforzar la seguridad de Estados Unidos, proteger el medio ambiente y crear nuevos puestos de trabajo en Estados Unidos.

Para contribuir a pagar las iniciativas que propuso, Obama pidió a los legisladores que eliminaran los miles de millones dólares que actualmente se otorgan como subsidios a las empresas petroleras de Estados Unidos. “En vez de otorgar subsidios a la energía del pasado, invirtamos en la de mañana”, afirmó.

Para contribuir a reducir el déficit del presupuesto federal, que se calcula que alcanza los 1.300 billones de dólares, el presidente también propuso congelar durante cinco años el gasto doméstico, del que dijo que podría ayudar a ahorrar más de 400.000 millones de dólares en los próximos diez años.

El presidente también señaló que las exportaciones de Estados Unidos habían aumentado y que los recientes acuerdos comerciales con la India, China y Corea del Sur darían apoyo a miles de puestos de trabajo en Estados Unidos. Estados Unidos hará cumplir sus acuerdos comerciales y buscará alcanzar otros acuerdos nuevos con Panamá y Colombia, así como seguir adelante con las negociaciones comerciales internacionales y con la región de Asia y el Pacífico.

Obama declaró que el liderazgo de Estados Unidos y su presencia global se habían renovado. En agosto de 2010 Estados Unidos cumplió su promesa de concluir con todas las misiones de combate en Iraq. Además, en Afganistán, el control de la seguridad está en transición hacia las fuerzas afganas. Actualmente son menos los afganos que viven bajo control de la insurgencia de Talibán y en el próximo mes de julio “comenzaremos a traer nuestras tropas de regreso a casa”, dijo Obama.

Los refugios terroristas en Pakistán, y en otros lugares, están disminuyendo, dijo el Presidente, y se comprometió a que Estados Unidos no cederá en su lucha contra Al Qaeda y otros grupos extremistas.

Gracias al nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (Nuevo START) “se lanzarán muchas menos armas nucleares y lanzadores”, y además Estados Unidos encabeza los esfuerzos dirigidos a asegurar los materiales nucleares en todo el mundo para evitar que puedan caer en manos de extremistas, dijo.

El presidente también se refirió al apoyo que ha brindado Estados Unidos al sur de Sudán, cuya población pudo votar a principios de enero en favor de su autodeterminación, tras años de guerra, y reconoció que existía el “mismo deseo de ser libres” en Túnez, donde las protestas populares han demostrado ser “más poderosas que las órdenes de un dictador”.

Estados Unidos “está de lado del pueblo de Túnez y apoya las aspiraciones democráticas de todos los pueblos”, aseveró.

El presidente también exhortó al Congreso a que apruebe reformas del sistema de inmigración que protejan las fronteras de Estados Unidos y apliquen la ley contra los inmigrantes indocumentados, y al mismo tiempo resuelvan la situación de millones de trabajadores indocumentados que ya están en el país. Otros vienen a estudiar en universidades de Estados Unidos y se les obliga a regresar a sus países una vez que han concluido sus estudios, dijo.

“Dejemos de expulsar a jóvenes responsables y con talento que podrían estar trabajando en nuestros laboratorios de investigación, o abriendo nuevas empresas, que podrían contribuir al enriquecimiento de este país”, dijo Obama.

OBAMA SE ENFRENTA UN GOBIERNO DIVIDIDO

El discurso de esta noche fue el segundo discurso sobre el Estado de la Unión que pronunció Obama, y se produjo después de que su Partido Demócrata perdiese la mayoría que tenía en la Cámara de Representantes y viese disminuido su control en el Senado tras las elecciones de mitad de periodo en 2010. La Constitución de Estados Unidos requiere que el Presidente informe periódicamente al Congreso sobre “el estado de la Unión”, y que recomiende “medidas  que considere necesarias y expeditivas” para su consideración.

El requisito constitucional se ha convertido en un discurso anual, transmitido por televisión, ante el Congreso, miembros del Tribunal Supremo de Estados Unidos, jefes militares de Estados Unidos y otros invitados, en el que el presidente hace una evaluación de la actual situación del país y presenta su visión sobre el futuro. Obama ahora enviará al Congreso la propuesta del presupuesto para el año fiscal 2012, en la que presentará más detalles de su visión al pormenorizar sus prioridades para el gasto.

Además de la esperada creciente división partidista en el Congreso, el discurso de Obama sobre el Estado de la Unión en 2011 también se vio influido por el tiroteo contra Gabrielle Giffords, legisladora por Arizona, en un hecho ocurrido el 15 de enero en Tucson (Arizona), en el que murieron seis personas y Gifford sufrió heridas graves. Junto a la primera dama Michelle Obama en el Congreso estuvo Daniel Hernández, un asistente legislativo que ayudó a la legisladora [Giffords], así como los padres de Christina Taylor Green, una niña de nueve años que murió en el tiroteo, y también estuvo el Dr. Peter Rhee, el médico que atendió a Giffords.

A diferencia de anteriores discursos sobre el Estado de la Unión, más de dos docenas de legisladores del Congreso decidieron hacer caso omiso de la segregación de asientos asignados tradicionalmente a cada partido político en la Cámara de Representantes, y se sentaron juntos como señal de cortesía política tras el tiroteo ocurrido en Tucson.

Distribuido por la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos.

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