Organización antidroga argentina dice que grupos los criminales se favorecen con debilidad en los controles efectuados por el Estado.
Por Luján Frank Maraschio -En Argentina las estrategias liberalizadoras de los últimos años han convertido al país en un productor de cocaína y marihuana. Las Fuerzas de Seguridad se encuentran sometidas al poder político, Fuerza Aérea Argentina tiene prohibido controlar el espacio aéreo y sus efectivos son sancionados si no cumplen las órdenes. Las villas son espacios ideales para que funcionen las llamadas “cocinas” de droga, debido a que el control policial es prácticamente nulo.
Desde el Poder Ejecutivo Nacional se removieron a jueces, bajo presión, que se manifestaron contrarios a la despenalización de drogas y se ha dado la orden a la justicia de no aplicar la Ley 23.737 (Régimen Penal de Estupefacientes). Diversos carteles narcos están ya instalados en territorio argentino y operando desde ese país sudamericano. Esto es enfatizado en un documento de la Asociación Antidrogas de la República Argentina (AARA –miembro ONUDC y afiliada a EURAD).
Sustento del documento
Claudio Izaguirre, que es el presidente de AARA, en los últimos cinco años la Argentina se ha convertido en productora de cocaína y ahora también (en) un incipiente productor de marihuana. Las cocinas o laboratorios clandestinos son los encargados de convertir la PBC (pasta base de cocaína) en clorhidrato de cocaína 98% de pureza y lo que conocemos como paco (crack).
El especialista en adicciones dijo que nos encontramos en un momento en el que la fabricación y comercialización de drogas son moneda corriente en los barrios más pobres de la Argentina. Sólo basta escuchar a los curas villeros como el Padre Pepe, quien nos ilustra claramente sobre el asunto cuando dice que en las villas, las drogas están liberadas de hecho.
Inconsistencia facilitadora
El informe de la organización dice que los traficantes encontraron en las ciudades turísticas un fuerte flujo de consumo. “En los centros recreativos y espacios turísticos y de vacaciones, la venta de droga ha encontrado los sitios idóneos para la comercialización irrestricta. Los jóvenes que entienden este periodo como un largo sábado se dan al consumo feroz de sustancias, quedando en estado lamentable para poder encarar sus responsabilidades, una vez transcurrido este espacio de tiempo”.
De acuerdo con Izaguirre la debilidad en los controles aduaneros, favorecen a los grupos organizados que hoy operan desde Argentina. Los puertos son zonas altamente vulnerables y muy buscadas por los seis cárteles instalados en el país en este último quinquenio. Rosario, Necochea, Buenos Aires, Bahía Blanca, Comodoro Rivadavia, Caleta Olivia, Zárate-Campana, Chascomús y otros representan espacios ideales.
“Algunos, con mayor control que otros, son sistemáticamente vulnerados por el accionar del narcotráfico, que remite embarques disfrazados, por ejemplo, en teflón, ajo, manzanas, madera, automóviles antiguos o botellas de licor. Estos cargamentos de cocaína rondan los cuatro mil kilos por envío hacia el mercado europeo, que considera a la cocaína argentina como una de las más puras del mundo, y por cierto más buscada”.
Verificación directa
Consta que, un equipo periodístico el 11 de enero fue extorsionado por funcionarios argentinos, amenazados y obligados a borrar registros fotográficos. El material había sido tomado a los mismos agentes aduaneros, documentando el delito de coacción en contra de la unidad de prensa. Matías Eduardo Arejalo (Aduana), Marcelo Jurado (SENASA), un gendarme identificado como Velazquez y otros efectivos montaron una escena de intimidación para evitar un trabajo periodístico.
Los hombres de prensa pretendían ese día efectuar un informe sobre seguridad de fronteras y eligieron paso limítrofe argentino-brasileño (Paso de los Libres Corrientes-Argentina y Río Grande do Sul Uruguaiana – Brasil). El caso fue denunciado a las autoridades de Argentina y a los gremios sindicales de prensa.
Precisamente, en ese paso fronterizo, fiscalizado en gran mayoría por agentes argentinos, donde se puedo observar una evidente debilidad en los procedimientos de control. El personal verifica el paso de miles de vehículos a simple vista, sin ninguna tecnología para la detección de drogas, armas y otro tipos de tráfico. El método empleado pone de manifiesto la carencia de entrenamiento y de políticas formales para el combate a la ilegalidad.
El accionar de las bandas
Izaguirre, a través del documento divulgado, trazó de la configuración del negocio de las bandas en el país. “Los cárteles mexicanos y colombianos tercerizan la producción de cocaína. Los laboratorios clandestinos cobran el 20% de la producción total, más la totalidad de paco (crack). Estos laboratorios encuentran fácilmente los precursores químicos necesarios para convertir la pasta base que ingresa desde Colombia, Perú y Bolivia, en cocaína. Luego, sólo necesitan ácido sulfúrico, acido clorhídrico y éter”.
AARA marca los principales núcleos del crimen que monopolizan la elaboración y/o la comercialización de estupefacientes. “El cártel peruano, comandado por, Víctor Quispe Palomino domina la Villa 1.11.14 y la 31 de la capital argentina. Este avanza sobre las capitales de las provincias y se encuentra ahora afincándose en el norte salteño. Los colombianos, bajo el mando de Don Mario, operan desde la Isla del Cerrito en el Chaco hasta el sur de Santa Fe”.
“Los mexicanos, liderados por Joaquín ‘el Chapo’ Guzmán, dominan la zona de Provincia de Buenos Aires. Debemos recordar que estuvo en el país María Alejandra Madrid, quién ingresó a Resistencia (Provincia del Chaco) en compañía de Mongeló, Secretario de Gobierno de la administración provincial de Jorge Capitanich, y su trabajo se puntualizó en incorporar iglesias evangélicas a un plan de lavado de activos relacionados con el narcotráfico”.
“Los dominicanos sólo poseen un pequeño territorio para comercializar en la Capital (argentina); este sitio está configurado por la zona delimitada desde Avenida de Mayo hasta Caseros y de la Avenida 9 de Julio hasta la Avenida Entre Ríos. Aunque, a lo largo de estos últimos años, se han extendido al barrio de San Telmo”, describió el especialista.
Los Servicios de Inteligencia tienen todos los nombres de los jefes, (saben) de sus envíos de drogas al exterior, de sus redes interiores y quienes los apañan y protegen. Lo único que necesitan es una orden para terminar con los narcogrupos existentes en Argentina, aseveró AARA en el informe.
Por Luján Frank Maraschio


