
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, coincidió con su homólogo salvadoreño, Mauricio Funes, en que las mejores medidas para abordar el problema de la migración indocumentada son las que promueven el desarrollo de los países.
Las declaraciones fueron brindadas en una conferencia de prensa en el marco de la visita del presidente Obama a El Salvador y después de sostener una reunión bilateral en la que ambos mandatarios, acompañados de funcionarios de sus gobiernos, abordaron distintos temas en materias de seguridad, pobreza, combate al narcotráfico, migración y cambio climático
El presidente Obama reconoció que en los últimos dos años ha sido más difícil lograr el apoyo de los republicanos para algunos de estos esfuerzos. “Mi esperanza es que ellos empiecen a reconocer en el próximo año que no podemos resolver este problema sin adoptar un enfoque integral amplio”, manifestó.
El mandatario estadounidense se mostró optimista en hacer avanzar una reforma migratoria integral que resuelva la situación de millones de migrantes que trabajan en Estados Unidos y reconoció que es de especial importancia para más de 2,5 millones de salvadoreños que trabajan y viven en los Estados Unidos.
Ellos, expresó el gobernante estadounidense, “hacen contribuciones extraordinarias a nuestro país, al apoyar a sus familias y comunidades aquí en El Salvador”.
“Este es el momento de hacerlo y voy a seguir empujando con fuerza para lograrlo, no va hacer fácil, la política en esto, es muy difícil, pero confío en que a la postre, vamos a lograrlo”, señaló.
Estados Unidos “es un país de leyes y es un país de inmigrantes, así que nuestro trabajo es crear fronteras seguras, asegurarnos de tener un sistema de migración legal efectivo y que no sea frustrante para las familias, que no divida a las familias” dijo el presidente Obama.
Reverencia a Monseñor Romero
El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, rindió reverencia ante la tumba del arzobispo de San Salvador, Oscar Arnulfo Romero, situada en la cripta de la Catedral Metropolitana de San Salvador.
Obama, quien llegó al templo en compañía del presidente salvadoreño, Mauricio Funes, es el primer gobernante estadounidense que visita los restos del religioso, asesinado el 24 de marzo de 1980 mientras celebraba una misa en la capilla de un hospital para enfermos de cáncer.
Los mandatarios, junto al actual arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas, se dirigieron al final de tarde de este martes a la cripta de la Catedral, el principal templo católico de El Salvador ubicado en el corazón de la capital salvadoreña.
Escobar Alas comentó a Obama sobre el legado de Moseñor Romero y su significado para el pueblo salvadoreño, mientras que el presidente Funes le obsequió la réplica de una pintura dedicada al religioso, obra que fue develada por el gobierno el 24 de marzo de 2010 en el Aeropuerto Internacional de El Salvador.
Desde el púlpito el arzobispo Romero abogó continuamente por los derechos humanos en El Salvador durante los albores de la guerra civil que entre 1980 y 1992 provocó la muerte de unas 75.000 personas, la mayoría civiles.
Por su parte, el presidente Funes explicó a su homologo estadounidense que su gobierno considera al arzobispo como el “líder espiritual de la nación”.
El gobernante estadounidense, en un gesto histórico, prendió una vela junto al monumento de mármol con la silueta de Romero que cubre el sitió donde descansan sus restos, e hizo una reverencia.
La visita de los mandatarios se realiza a dos días del trigésimo primer aniversario del asesinato de Romero, por quien existe una causa de santificación en el Vaticano.
Presidente Funes revalida su vocación por el dialogo
El presidente de El Salvador, Mauricio Funes, revalidó la vocación de su gobierno por la unidad, el dialogo y el consenso para resolver los grandes problemas del país durante una cena ofrecida en honor de su colega estadounidense, Barack Obamas y su esposa, Michelle.
El Jefe de Estado salvadoreño recordó que hace dos años, en marzo de 2009, el pueblo salvadoreño dio una lección de democracia “al votar masivamente por la alternancia política y el cambio”, en referencia a su triunfo en las urnas.
“Frente al miedo que se había pretendido instalar, el pueblo salvadoreño optó por su esperanza de sentar las bases de una nueva realidad, fundada en la paz, la justicia, la libertad –ya para todos y no para unos pocos- y el progreso material y espiritual de las grandes mayorías”, dijo Funes.
El gobernante recalcó que en el ejercicio de su administración no viste colores partidarios y se ha “despojado toda atadura política, económica y de grupos o sectores”.
“Yo no tendría la legitimidad moral de convocar a todos a la unidad y a trabajar exclusivamente por el interés común, si pretendiese utilizar mi investidura para favorecer a tal o cual sector o partido”, dijo el presidente.
Agregó que El Salvador “desea cerrar definitivamente sus heridas, superar el atraso mediante el único camino que hace ese proceso posible: la democracia y el funcionamiento pleno de las instituciones”.
“El país al que usted ha llegado, señor Presidente, no cree en mesianismos ni en los voluntarismos de personas o de grupos. El país al que usted ha llegado cree en el diálogo, igual que lo hace este Presidente”, remarcó Funes.
Enfatizó que su administración está comprometida con el fortalecimiento de la democracia y las instituciones, así como el establecimiento de de reglas claras que garanticen las inversiones y el desarrollo.
Además impulsa el “comienzo de un nuevo modelo de gestión económica basado en la fuerza del sector productivo, en la lucha contra la pobreza, la equidad distributiva y la inclusión social”, así como el “combate decidido al crimen organizado y a la prevención de la violencia para alcanzar la paz definitiva del país”.
Por su parte, el presidente Obama agradeció la invitación para visitar El Salvador y reafirmó el interés de estrechar cada vez más los lazos de amistad entre ambos pueblos.
Información de la Presidencia de El Salvador.


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