Aumento del consumo de crack castiga a sociedad


Avance en el número de adictos fustiga a Brasil

Subproducto derivado de la cocaína llega a diversos sectores en metrópolis y pequeñas ciudades.

Copyright del artículo: Luján Frank Maraschio.- Los poderes gubernamentales brasileños exhiben ineficiencia e inacción, en cuanto a la prevención, represión y al tratamiento de los afectados por el consumo de drogas. El consumo de crack avanza libremente en Brasil y se multiplican los relatos de consecuencias graves en las capitales del país, según información recibida de Agencia Brasil.

Incontrolable

Especialistas que testificaron ante ese medio periodístico, califican el problema como una posible epidemia de este subproducto, derivado de la cocaína y que vulgarmente se denomina crack. Provoca dependencia agresiva, exclusión social del usuario, disgregación familiar y estimula la criminalidad.

Cabe señalar que esa substancia se consigue luego de hervir clorhidrato de cocaína en una solución de bicarbonato de sodio, arrojando como resultado una pasta amarillenta e insoluble en agua, que flota en la superficie, se endurece al enfriarse y luego es recuperada en forma de piedras.

Opinión de protagonistas

Estudios recientemente efectuados en Salvador, São Paulo, Porto Alegre y Río de Janeiro, detectaron un aumento del número de usuarios de crack, en tratamiento o internados en clínicas dedicadas al procedimiento de recuperación de drogodependientes y de alcohólicos. Ellos responden por entre el 40% y el 50% de los individuos en tratamiento, dependiendo de la clínica y su localización.

La edad media de los consumidores de crack es de 31 años, se observa que son menores que los demás pacientes en tratamiento, que tienen una media de 42 años . El 52% de los usuarios de esta sustancia son desempleados.

El trabajo fue coordinado por el psiquiatra Félix Kessler, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS) y miembro de la Asociación Brasileña de Estudios sobre Alcohol y Drogas (ABEAD).

Relatos de la realidad

Cotidianamente, en lo referido a la atención a dependientes en Porto Alegre, Kessler resalta la fuerte presencia de drogas en las pequeñas y grandes ciudades. “En el hospital de São Pedro (Porto Alegre), el número de usuarios de crack venidos del interior es muy grande. Cada diez pacientes que buscan la emergencia psiquiátrica del hospital, cerca de siete son consumidores de crack”, cuenta Kessler.

En el estado de Minas Gerais, municipios de medio porte, como lo es Governador Valadares, Montes Claros y Uberaba, presentan hace tres años un incremento en los índices de homicidios, entre jóvenes que, coincidentemente, son detenidos portando crack.

Crack en todos los estamentos

Según Luis Sapori, coordinador de Seguridad Pública de la Pontificia Universidad Católica de Minas Gerais (PUC Minas), la droga también está presente, hace unos diez años, en toda la región metropolitana de Belo Horizonte (capital del estado de Minas Gerais).

El problema, dice Sapori, contiene mayor peso en las ciudades de Contagem, Betim, Ribeirão das Neves e Ibirité. En la histórica ciudad de Ouro Preto, jóvenes que frecuentan los pensionados de estudiantes admiten, en conversaciones reservadas, que el crack también pasó a ser consumido en los últimos años.

“Podemos concluir de forma categórica que el crack llegó al interior de Minas Gerais y no demorará en afectar a los municipios con menos de 50 mil habitantes”, expresó el analista

“Desgraciadamente el crack se convirtió en el principal estupefaciente comercializado. Tiene un elemento de mercadeo que supera mucho a la cocaína”, afirmó Sapori. El especialista en seguridad hace alusión en sus declaraciones al hecho del que el crack pose un mercado más amplio de consumidores y provoca una dependencia más agresiva, llevando al adicto a gastar más en el vicio.

Suba excede otras drogas

En el Centro Mineiro de Toxicomanía, en la unidad de atención ambulatoria, subvencionada económicamente por el gobierno local, hace unos diez años los dependientes de crack representaban el 5% del total de pacientes. Datos de 2008 indican que, el índice se elevó al 25% en la demanda de adictos de esa sustancia, superando a la cocaína y a la marihuana.

Caruaru y Petrolina, en el estado de Pernanbuco, en el desierto, próximo al Río São Francisco, donde se concentran cinturones de ciudades de menor porte, ya están presentando una clara expansión del mercado de la sustancia. “Son regiones donde el crack entró en los últimos años y el problema no es sólo en el área metropolitana», expone José Luiz Ratton, de la Universidad Federal de Pernanbuco (UFPE).

Negocio lucrativo para el crimen

En Río de Janeiro, en favelas como Jacarezinho y Manguinhos, que eran históricamente libres de crack, en el transcurso de tres años se formaron las llamadas “cracolandias”, con la “bendición” de las facciones criminales, que ven en esa droga una oportunidad para ampliar sus beneficios. “Es precisamente, a cualquier hora del día, cuando vemos niños y adolescentes consumiendo la sustancia y acostados en el suelo”.

“En áreas dominadas por el grupo Comando Vermello se pasó a vender ese subproducto como un tsunami”, describe la psicóloga Silvia Ramos, coordinadora del Centro de Estudios de Seguridad y Ciudadanía de la Universidad Cándido Mendes.

Revelador

En el Distrito Federal brasileño (DF), cerca de donde está instalado el Gobierno Federal, hay sitios de comercialización de crack esparcidos prácticamente por toda la ciudad de Brasilia. En las proximidades de la Explanada de los Ministerios algunos vendedores ya operan en total libertad de acción. A mediados de los años 90, los usuarios de crack eran un quinto de los que buscaban el servicio de ayuda a drogodependientes. Hoy representan el 50%, y en algunos casos extremos hasta el 80%.

02 de septiembre de 2009- Copyright del artículo: Luján Frank Maraschio. – Contacta con el autor de este artículo para obtener su permiso y autorización expresa para poder usar o publicar su contenido de forma total o parcial.

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