
Turismo, cultura y muy buena gastronomía
Sabores, colores y sonidos europeos, africanos y autóctonos, todo el sur latinoamericano en los caldos brasileños.
Copyright del artículo: Luján Frank Maraschio. -Brasil es un país compuesto por una rapsodia de culturas que con fuerte identidad fueron volcando sus propios conocimientos evocando sus tierras natales. Europeos que fijaron sus marcas originarias en estas tierras, inmigrantes provenientes de distintas regiones de Italia, Portugal y Francia desenvolvieron en este lugar de América Latina un contexto memorativo con expresiones particulares, como lo es la añeja cultura del vino.
Itinerario con el pacer de dioses
La Ruta del vino en Brasil, formada por Bento Gonçalves, Caxias do Sul, Veranópolis, Garibaldi, Cotiporã, Vila Flores y Nova Prata, en el estado de Río Grande do Sul; como también en los estados de Santa Catarina y São Paulo, integran un exquisito derrotero típicamente europeo.
Entre montañas que se encarnan en el océano Atlántico, los inmigrantes encontraron un clima semejante al viejo continente, fundando en los valles viñedos y pujantes polos vitícolas, asentando un paisaje lleno de colores y sabores. Uvas, vinos, espumantes, vasijas de madera, restaurantes, quebradas multicolores donde los colonos viven de las viñas y de todo ese estilo de vida.
Acuarela de carácter y sabor
Ciudades agrícolas, industriales y turísticas, donde se encuentran los diseños europeos, africanos y nativos, componiendo una poesía natural de gran patrimonio. Decenas de vitivinícolas, llamadas por estos lugares como caves o cantinas, la mayor parte abierta a los visitantes, brindan sus productos gratuitamente o con precios muy accesibles. Pequeñas empresas y las más famosas del país, acogen al visitante con una hospitalidad característica.
Visitar dos o tres vitícolas por día es la medida apropiada, saboreando los productos adecuadamente y luego es bueno disfrutar de la gastronomía típica del lugar. En el sur, las tradiciones gaúchas brindan el famoso churrasco, asado a las brasas, de ganado bovino, ovino o porcino. En toda la región sur y sudeste del país es posible degustar platos de la comida alemana, italiana, francesa, portuguesa y la brasileñísima feijoada.
Las ciudades del vino
- Bento Goçalves. Un tonel se encuentra situado en el ingreso a la ciudad, con una altura de 17,35m y destacando la condición de “capital brasileña del vino”. En esa región el Valle de los Viñedos ocupa los límites de Bento Gonçalves, Garibaldi y Monte Belo do Sul. En la zona se practica el Rafting, en la bajada del Río de las Antas, la aventura cuenta con unas dos horas de duración y con ella se genera mucha adrenalina. Los museos, el tren María Fumaça y los Centros Tradicionalistas Gaúchos, hacen parte de este interesante derrotero.
- Caxias do Sul. En esta ciudad de inmigración mayormente italiana, se realiza cada dos años, la “fiesta de la uva” (próxima en febrero de 2010), atractivo que aglutina a publico local, nacional e internacional. Los museos, en especial el del vino, acaparan la atención del turista.
- Garibaldi. Garibaldi guarda en su arquitectura antigua, en sus iglesias, la representación de un pedazo de historia de sus orígenes y poblados. Ciudad privilegiada en su belleza natural, localizada en la región denominada Parte Superior del Noreste o también llamada Parte Superior da Encosta da Serra, en el estado de Río Grande do Sul.
- Veranópolis. Sus habitantes, descendientes de italianos, y los visitantes destacan el aroma de los bosques, enclavados entre las sierras, el silencio y el clima, que favorece la vida apacible.
- Nova Prata. Aquí se enfatizan el parque de aguas termales Caldas de Prata y el Museo Domingos Battistell, entre otros.
- Jundiaí, São Paulo. Conocida nacionalmente por sus fiestas de la uva y frutilla, Jundiaí conserva características de ciudad de interior aliada a la modernidad y la imagen de metrópolis. Actualmente contiene uno de los mayores parques industriales de América Latina y es la octava economía del estado.
- São Roque, São Paulo. En esta ciudad paulista, sobresale la posibilidad de visitar empresas vitivinícolas, viñedos y a las plantaciones de alcachofas. Es posible ver la vida de pequeños animales en el hábitat natural.
Itinerario del vino
Urussanga y Pedras Grandes, Santa Catarina. En el sur del estado impulsan un itinerario del vino, que además de conocer las principales vinícolas, también aproxima a los visitantes a las comunidades rurales de la región. Si el viajero gusta de buenos vinos, quesos y fiambres caseros, esta puede ser un excelente sitio para conocer.
La antigua bebida, junto con la cultura y el imponente paisaje brasileño son aliados para una experiencia perdurable, una vivencia en la exacta dimensión latinoamericana.
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