Ginebra.- Movimientos de capitales sin trabas, la desregulación de los mercados financieros, impuestos regresivos y la reducción de gastos de los programas sociales, es la definición de características que la UNCTAD ha denominado «la globalización impulsada por las finanzas» (FDG). Estos, también, son factores que contribuyen a la desigualdad de ingresos que se observa, en países ricos y pobres, en los últimos 30 años.
Aún dejando de lado aspectos básicos de la justicia social, la experiencia muestra que la desigualdad a menudo va de la mano con la inestabilidad macroeconómica y las crisis, que socavan las perspectivas de crecimiento y, significativamente, aumentando aún más la desigualdad.
Para romper este círculo vicioso se necesita un esfuerzo concertado promoviendo el crecimiento incluyente y sostenible.
Política cambios serán necesarios en los planos nacional e internacional, junto con el fortalecimiento del apoyo multilateral y la coordinación.
De este modo rescribe la situación la UNCTAD, en un reporte distribuido (en inglés) el día 8 de junio a las 10:44 hs. de Buenos Aires.


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