Encuesta revela un brusco aumento de las matanzas por tierras y bosques, en el marco del inicio de las conversaciones de Río


Washington DC – Global Witness Press Release.- Las nuevas cifras recogidas por Global Witness sobre el asesinato de activistas, periodistas y miembros de la comunidad, quienes defendían los derechos sobre las tierras y los bosques, revelan el verdadero e impactante alcance de la competencia por acceder a los recursos naturales. Unas 711 personas habrían sido asesinadas en la última década; más de una por semana. En 2011, 106 defensores fueron asesinados, casi una duplicación con respecto a los tres años anteriores.

En vísperas de la Conferencia de la ONU sobre Desarrollo Sostenible Río+20, la reunión informativa advierte sobre una crisis oculta en protección medioambiental, y resalta una cultura dominante de impunidad en torno a dichas formas de violencia, la falta de información o de monitoreo del problema a nivel nacional e internacional y la participación de los gobiernos y del sector privado nacional y extranjero en muchos de esos crímenes.

Billy Kyte, vocero de Global Witness dijo: “Esta tendencia apunta a la cada vez más feroz batalla mundial por los recursos y representa la forma más marcada de llamada de atención para los delegados en Río. Se está asesinando a más de una persona por semana por defender los derechos sobre los bosques y las tierras”.

La investigación, recabada a través de consultas a las comunidades, organizaciones y académicos, así como recopilación de bases de datos en línea, revela que:

  • existe una alarmante falta de información sobre matanzas en muchos países, sin ningún tipo de monitoreo a nivel internacional. Es probable que estas cifras sean una subestimación importante del grado del problema;
  • las matanzas se han incrementado a lo largo de la última década, duplicándose con creces durante los últimos tres años;
  • una cultura de impunidad invade esta área, con pocas condenas formalizadas contra los perpetradores;
  • los números más altos de asesinatos se encontraron en Brasil, Colombia, Filipinas y Perú. En estos y en otros países (Camboya, RDC, Indonesia), hay una constante preocupación acerca de la participación del sector privado nacional y extranjero en los crímenes de los defensores.

A medida que se incrementa el consumo global, la batalla por el acceso a las tierras, los bosques y otros recursos naturales se intensifica con resultados letales. Entre los factores que contribuyen a esta situación se incluyen:

  • incremento de las iniciativas agroindustriales, hidroeléctricas, de tala, y minería en tierras y bosques controvertidos;
  • la propiedad de la tierra se concentró en las manos de las élites con sólidas conexiones comerciales y con los gobiernos;
  • grandes poblaciones de ciudadanos relativamente pobres o privados del derecho al voto, quienes dependen de la tierra o de los bosques como su medio de vida.

Los gobiernos deben garantizar que los ciudadanos con inquietudes acerca de cómo se manejan las tierras y los bosques puedan hablar sin temor de persecución y que los proyectos de inversión y los acuerdos sobre tierras y bosques sean abiertos y equitativos. Esto implica buscar el consentimiento gratuito, previo e informado de las comunidades afectadas antes de aprobar los acuerdos.

Se debe proporcionar justicia y compensaciones para las víctimas.

“La comunidad internacional debe dejar de perpetuar este círculo vicioso para los bosques y las tierras. Nunca antes ha sido tan importante como ahora proteger el medioambiente y nunca ha sido tan letal”, expresó Kyte.

About Global Witness

Rather than using their wealth wisely as a building block for development, countries rich in natural-resources, such as oil, gas, timber or minerals, frequently end up blighted by inequality and bad governance. In spite of increasing international recognition of this phenomenon – often referred to as ‘the resource curse’ – governments, multilateral institutions and companies have all failed to do enough to tackle it. In fact, they are often part of the problem.

Global Witness investigates and campaigns to prevent natural resource related conflict and corruption, and associated environmental and human rights abuses. From undercover investigations, to high level lobby meetings, we aim to engage on every level where we might make a difference and bring about change.

Our works falls into four broad strands:

  • Corruption

Corruption blights millions of lives by diverting vast sums of money earned from a country’s natural resources away from its rightful owners – the citizens of that country. Global Witness campaigns to prevent companies, governments and the international financial system from facilitating corruption on a grand scale.

  • Conflict

Global Witness campaigns to break the links between natural resources, armed conflict, and human rights abuses.  Our work now covers a range of countries that are affected by or are emerging from violent instability.

  • Environmental Governance

Forests and land are the planet’s finite resources.  Yet 80% of the world’s tropical forests have been depleted or entirely destroyed and a quarter of the planet’s land has been degraded by deforestation, over-exploitation, industrial activities, and over-grazing.  As demand for resources increases and the planet’s population continues to grow, it is vital that that we take better care of what we have got.

  • Maximising accountability and transparency

Commercial deals in the natural resource sector have commonly been covered by a blanket of opacity that prevents citizens from seeing clearly how the deals are being done or who is really benefitting.  Global Witness is working to roll this back so that citizens can hold to account governments and industry in resource-rich countries.

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