
Nueva York.- Tres expertos en derechos humanos de Naciones Unidas urgieron al gobierno de Myanmar a poner fin a la violencia en ese país y a proteger a los más vulnerables.
Cabe indicar que la versión producida por Carlos Martínez fue difundida por Radio ONU el 31 de octubre.
Los recientes enfrentamientos entre comunidades musulmanas y budistas en el estado de Rakhine, al oeste de esa nación del sudeste asiático, han dejado un saldo de decenas de muertos, centenares de detenidos y miles de desplazados.
En un comunicado, los relatores pidieron a las autoridades birmanas abordar con urgencia las causas que han provocado la tensión y el conflicto entre budistas y musulmanes en esa región.
Por su parte, el relator especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en Myanmar, Tomás Ojea Quintana, subrayó que si ese país quiere tener éxito en el proceso de transición democrática, deberá hacer frente a los desafíos actuales a las garantías fundamentales.
Unos 800.000 musulmanes de la etnia rohingya viven en Myanmar, país de mayoría budista, pero las autoridades birmanas no les reconoce la ciudadanía por considerar que provienen del país vecino, Bangladesh.
Sin embargo, tampoco son reconocidos por este último, lo que los convierte en un pueblo apátrida.


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