
Buenos Aires, Argentina – Por Luján Frank Maraschio.- El 29 de abril de 2011 el gobierno de los Estados Unidos, a través del Departamento de Estado, titulaba en una publicación, para distinguir a Susana Trimarco, actora principal de una búsqueda frenética para hallar a su hija, secuestrada por una red de tráfico humanos: “Mujer argentina supera tragedia para ayudar a víctimas de la trata”.
Cabe señalar que, después de más de una década de lucha, para obtener justicia, el fiscal Penal de la provincia argentina de Tucumán, en el noroeste del país sudamericano, Carlos Sale, solicitó 25 años de prisión para los principales acusados del secuestro en abril de 2002 de María de los Ángeles Verón, que en la actualidad permanece desaparecida.
El trazo de la imputación en el alegato alcanzó a María Jesús Rivero y a su hermano, Víctor Rivero, como supuestos autores intelectual y material, respectivamente, del hecho, y a Daniela Milhein, Alejandro González, Irma Medina, José Fernando Gómez y Gonzalo Gómez, como partícipes necesarios de la retención de la joven y su reducción a prostitución.
Para los otros inculpados, Humberto Derobertis, Paola Gaitán, Mariana Bustos, Carlos Luna, Azucena Márquez y Domingo Andrada, fueron considerados como partícipes secundarios, por lo que pidió una condena a 12 años y 6 meses de cárcel.
Pero hoy las noticias dicen que, la Administración de Justicia de esa provincia de Argentina absolvió a los 13 acusados de secuestro y explotación sexual de María Verón, caso que, en estos años, se convirtió en un símbolo de la lucha contra el vil negocio de personas.
La Agencia italiana ANSA (versión portuguesa) señalaba el 12 de diciembre, un día después de haber conocido la determinación de los representantes, encargados de administrar justicia, “la sentencia causó sorpresa, ya que la Procuraduría [fiscalía] local había solicitado 15 años de prisión para siete acusados y 12 años de prisión para los otros seis”.
Por otro lado, luego de conocer el fallo, indicaba el abogado de la familia Verón, José D’antona, “Está claro que es un acto de corrupción”.
De acuerdo con los jueces, Alberto César Piedrabuena, Emilio Andrés Herrera Molina y Eduardo Antonio Romero Lescano, no fue posible establecer lo ocurrido en el día 3 de abril de 2002, fecha en que la joven fue secuestrada.
Cabe indicar que, a lo largo de los años, Susana Trimarco, madre de María Verón, buscó develar el caso y localizar el paradero de su hija. Ella llegó a infiltrarse, disfrazándose de prostituta, para encontrar pruebas sobre la explotación sexual y la trata de personas.
Es necesario indicar que, en aquel informe del 29 de abril de 2011 divulgado por el Departamento de Estado, se anunciaba que, “Susana Trimarco de Verón, de Argentina, fue una de las primeras ganadoras del Premio de la Secretaria de Estado a las Mujeres de Coraje. Luego que su hija fuera secuestrada por tratantes de personas, Trimarco de Verón fundó una organización para ayudar a las víctimas de la trata”.
“El mayor desafío para mí, en mi vida, es seguir investigando, buscando a mi hija, encontrarla”, decía Trimarco de Verón.
“Claro está que por el hecho de encontrar a mi hija no voy a cerrar la Fundación, al contrario, voy a trabajar con más fuerza, seguiremos recibiendo denuncias y denunciando, encontrando víctimas y asistiéndolas. La Fundación María de los Ángeles es la única en el país que da asistencia integral a las víctimas. Las otras organizaciones se dedican a denunciar y a hablar sobre el delito”.
“El logro del que me siento más orgullosa, es cada día encontrar a las víctimas, asistirlas, brindarles contención. Además tener el sueño de poder armar el centro maternal para niños/as hijos/as de victimas que ahora estoy a punto de poner en funcionamiento, y crear las casas refugio para victimas de trata de personas en Buenos Aires y en Córdoba con el apoyo del gobierno nacional y del gobierno de la ciudad de Buenos Aires”.
“El premio a las Mujeres de Coraje] me ha ayudado muchísimo, se me han abierto muchas puertas. Ha sido muy importante el respeto y el lugar que ellos me ayudaron a obtener, porque gracias a ello hay un reconocimiento en toda la Argentina y a nivel internacional”.
“Para hacer todo lo que hemos venido haciendo se necesita un verdadero compromiso, responsabilidad social y poner el corazón para no verlo como un trabajo. Hay que tener presente que a estas víctimas le han sido violados sus derechos, por ello hay que tener responsabilidad para poder hacer algo y ayudar tanto como a las víctimas como a sus familias. Yo pongo el corazón porque a mi han arrancado a mi hija, pero cuando uno quiere lo logra, con voluntad y compromiso”.
Hoy, miércoles 12 de diciembre 2012, la historia se vuelve a repetir, tal como pasó con otros casos, en la Argentina, el pueblo marchara por las calles de diversas ciudades, entre ellas Mendoza La Plata, Tucumán y Santa Fe, para implorar justicia, a la “Administración de Justicia” de un país decadente, en este nivel, al menos.


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