EE.UU. debe capacitar agentes de inteligencia para contrarrestar amenazas de China


  • Nominado para la CIA advierte sobre la China “enemiga y depredadora”
  • El exembajador William Burns, un diplomático de carrera que sirvió en Rusia y el Medio Oriente, es el nominado del presidente Joe Biden para liderar la principal agencia de Inteligencia de EE.UU.
  • Por Jeff Seldin corresponsal seguridad nacional

 Washington – Estados Unidos debe capacitar a sus agentes y analistas de inteligencia sobre la creciente amenaza de China, dijo el miércoles a los legisladores el nominado del presidente estadounidense Joe Biden para liderar la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

El exembajador William Burns, un diplomático de carrera que sirvió en Rusia y el Medio Oriente, calificó la competencia de Beijing como “la mayor prueba geopolítica que enfrentamos”.

Burns compartió la evaluación contundente con miembros de la Comisión de Inteligencia del Senado durante su audiencia de confirmación, advirtiendo además que esta nueva de competencia de poder con Beijing puede ser como ninguna otra en la historia de Estados Unidos.

“Competir con China será clave para nuestra seguridad nacional en las próximas décadas”, dijo Burns, describiendo el liderazgo de China como enemiga y depredadora.

“La evolución de la China [del presidente] Xi Jinping durante los últimos seis o siete años ha sido una llamada de atención muy aguda”, agregó. “Es el tipo de ambición y asertividad agresivas, no disimuladas que creo que ha dejado muy clara la naturaleza del adversario y rival que enfrentamos”, indicó.

Si Burns, de 64 años, es confirmado para el cargo, se convertiría en el primer diplomático de carrera en liderar la CIA. A los legisladores les dijo el miércoles que su experiencia de trabajo con la CIA mientras estaba en el Departamento de Estado le enseñó el valor de lo que hacen sus oficiales y analistas.

“Una buena inteligencia entregada con honestidad e integridad es la base fundamental para decisiones políticas acertadas”, dijo, al abordar las preocupaciones de que durante la presidencia de Donald Trump, parte de la inteligencia se politizó para apoyar los objetivos políticos de su administración.

“La política debe detenerse donde comienza el trabajo de inteligencia”, dijo Burns, prometiendo un regreso al credo de “decir la verdad al poder”.

Biden ha dicho que “quiere que la agencia le hable directamente (…) yo me comprometí a hacer precisamente eso, y defender a quienes hacen lo mismo”, agregó Burns.

Entre preguntas, los legisladores de ambos partidos elogiaron a Burns. Sin embargo, hubo dudas sobre el tiempo de Burns como presidente de Carnegie Endowment for International Peace, un grupo de expertos con sede en Washington que participó en la Fundación de Intercambio China-Estados Unidos y tenía vínculos con la Universidad Tsinghua en Beijing.

Burns dijo que heredó la relación con el programa de intercambio cuando se convirtió en presidente de Carnegie y que rápidamente lo terminó debido a preocupaciones sobre la influencia china, mientras que al mismo tiempo buscaba asegurarse de que los vínculos de Carnegie con la Universidad de Tsinghua no impidieran la idea de trabajar en el tema de forma independiente.

El presidente de la Comisión de Inteligencia del Senado, el demócrata Mark Warner, y el vicepresidente, el republicano Marco Rubio, también presionaron a Burns sobre cómo manejaría lo que se conoce como el “síndrome de La Habana”, una serie de síntomas que van desde mareos hasta dolores de cabeza y pérdida de audición que afectara al personal diplomático y a los funcionarios de inteligencia estadounidenses en Cuba, Rusia, China y otros lugares.

“Haré que sea una prioridad extraordinariamente alta llegar al fondo de quién es responsable (…) y asegurarme de que los colegas y sus familias reciban la atención que merecen”, dijo Burns.

Abordar las amenazas rusas e iraníes

Además de China, Burns expuso otra serie de otras amenazas con las que la agencia de espionaje de EE.UU. tendrá que lidiar, incluidos peligros más nuevos como el cambio climático y la seguridad sanitaria.

También describió las amenazas a la cadena de suministro digital de EE. UU., y calificó el pirateo ruso a la empresa de software con sede en Texas, SolarWinds, como “una llamada de atención muy dura, creo, para todos nosotros sobre la vulnerabilidad de las cadenas de suministro y la infraestructura clave”.

Además, Burns advirtió contra la subestimación de Rusia.

“Si bien Rusia puede ser en muchos sentidos una potencia en declive, puede ser al menos tan disruptiva, bajo el liderazgo de [Vladimir] Putin, como potencias en ascenso como China”, dijo a los legisladores.

“Mientras Vladimir Putin sea el líder de Rusia, estaremos operando en una banda bastante estrecha de posibilidades, desde las muy competitivas hasta las muy adversas”, dijo el exembajador de Estados Unidos.

Sobre Irán, Burns dijo que Estados Unidos no puede confiar en los líderes de Teherán con un arma nuclear.

“Es absolutamente importante que Estados Unidos haga todo lo posible para evitar que Irán desarrolle un arma nuclear”, dijo a los legisladores.

Incluso si Irán regresa al cumplimiento total del acuerdo nuclear, conocido como el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA), Burns dijo que el acuerdo debe servir como una “plataforma” para construir restricciones más fuertes en el programa nuclear de Teherán y en otras actividades malignas.

Desarrollo de capacidades tecnológicas y cibernéticas

Exfuncionarios advierten que Burns también enfrentará una serie de otros desafíos, en caso de ser confirmado.

“Creo firmemente que quien mejor domine la tecnología gana la guerra de la inteligencia global”, dijo a la VOA Larry Pfeiffer, exjefe de personal de la CIA.

“La CIA necesita continuar y reforzar su adopción de la innovación digital para mejorar la recopilación, el análisis y la diseminación de inteligencia”, dijo, y señaló que la agencia podría tener que hacer tales cambios con un presupuesto estancado o menguante.

En su testimonio, Burns dijo que la agencia de espionaje “tendrá que trabajar aún más duro” para desarrollar capacidades tecnológicas y cibernéticas, tanto para atribuir mejor los ataques como para mejorar la disuasión de Estados Unidos.

Un tema que no surgió durante la audiencia del miércoles, pero que probablemente represente un desafío para la CIA, es el extremismo interno. A diferencia del FBI, la CIA tiene prohibido recopilar información dentro de Estados Unidos.

“El extremismo doméstico per se no es un asunto de la CIA (…)  pero las conexiones extranjeras y los paralelismos con ese extremismo están dentro de la responsabilidad de la agencia”, dijo Paul Pillar, un exfuncionario de alto rango de la CIA que ahora trabaja en la Universidad de Georgetown.

“Las sensibilidades relacionadas con la forma en que el problema está vinculado a la política y a los partidos estadounidenses pueden desbordar la cobertura necesaria de la CIA de las dimensiones extranjeras”, dijo.

Durante su audiencia de confirmación el mes pasado, la directora de Inteligencia Nacional, Avril Haines, dijo a los legisladores que Rusia, en particular, estaba presionando tanto a los grupos de extrema izquierda como a los de extrema derecha en Estados Unidos para “promover el extremismo”.

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