Sentencia para el titular de los derechos de «El Patrón»


Ciudadano sueco que gestionaba los derechos del fallecido narcotraficante colombiano Pablo Escobar, condenado a 4 años de prisión por fraude

Oipol & Oijust Global Operación Unidad OSINT, cooperación, traducción y edición, actualización 07 de agosto de 2026 | Comunicado del Departamento de Justicia de los Estados Unidos (DOJ) / Fiscalía del Distrito Central de California, Viernes, 31 de julio de 2026. – Los Ángeles, California.- Un ciudadano sueco que gestionaba los derechos del fallecido narcoterrorista colombiano Pablo Escobar (alias «El Patrón) fue condenado el 31 de julio 2026 a 48 meses de prisión federal por defraudar a inversores mediante la comercialización y venta de productos —incluidos lanzallamas y teléfonos móviles— que nunca entregó.

Olof Kyros Gustafsson, de 32 años y conocido como «El Silencio», fue sentenciado por el juez de distrito de los Estados Unidos Fernando L. Aenlle Rocha, quien también le impuso una multa de 25.000 dólares y le ordenó pagar 1.300.193 dólares en concepto de restitución. Gustafsson ha aceptado renunciar a los fondos obtenidos mediante las tramas de fraude, incluido el dinero que actualmente se encuentra en una cuenta bancaria en Suecia.

Gustafsson se declaró culpable en julio de 2025 de un cargo de conspiración para cometer fraude electrónico y fraude postal, un cargo de fraude electrónico, un cargo de fraude postal, un cargo de conspiración para cometer blanqueo de capitales, un cargo de blanqueo de capitales mediante ocultación y un cargo de blanqueo de capitales internacional mediante ocultación.

Gustafsson era el director ejecutivo (CEO) de Escobar Inc., una corporación registrada en Puerto Rico que ostentaba los derechos sucesorios sobre la imagen y el legado de Pablo Escobar, el fallecido narcoterrorista colombiano y antiguo líder del Cartel de Medellín. Escobar Inc. utilizaba la imagen y la figura de Pablo Escobar para comercializar y vender al público diversos productos de consumo.

Entre julio de 2019 y noviembre de 2023, Gustafsson identificaba productos ya existentes en el mercado que se fabricaban y vendían al público. Posteriormente, utilizaba la figura de Escobar para promocionar, como también anunciar productos similares y mercadeados por competidores, supuestamente vendidos por Escobar Inc., ofreciéndolos a un precio sustancialmente inferior al de sus equivalentes comercializados por otras empresas. Posteriormente, Gustafsson vendió presuntamente los productos —entre ellos un lanzallamas Escobar, un teléfono plegable Escobar, un teléfono Escobar Gold 11 Pro y Escobar Cash (comercializado como una «criptomoneda física»)— a clientes, recibiendo pagos a través de PayPal, Stripe y Coinbase, entre otros procesadores de pagos, así como mediante transferencias bancarias y electrónicas.

A pesar de recibir los pagos de los clientes, Gustafsson no entregó los productos de Escobar Inc. a quienes habían pagado por ellos, ya que dichos productos no existían.

Como parte de la maniobra, Gustafsson envió muestras de fabricación rudimentaria de los supuestos productos de Escobar Inc. a analistas de tecnología en línea e *influencers* de redes sociales, con el fin de intentar aumentar la demanda pública de los mismos. Por ejemplo, envió teléfonos Samsung Galaxy Fold envueltos en papel dorado y disfrazados como teléfonos de Escobar Inc. a analistas de tecnología, intentando así inducir a las víctimas, que veían dichas reseñas, a comprar productos que nunca serían entregados.

Asimismo, en lugar de enviar los productos reales a los clientes que habían pagado, Gustafsson les remitía por correo un «Certificado de Propiedad», un libro u otros materiales promocionales de Escobar Inc., generando así un registro de envío de la empresa al cliente. Cuando un cliente solicitaba un reembolso al no recibir el producto, Gustafsson presentaba fraudulentamente ante el procesador de pagos el comprobante de envío del Certificado de Propiedad u otro material como prueba de que el producto había sido despachado y recibido por el cliente, logrando así que se denegaran las solicitudes de reembolso.

Gustafsson también hizo abrir cuentas bancarias a su nombre y a nombre de entidades bajo su control para utilizarlas como cuentas de canalización (*funnel accounts*); es decir, cuentas donde depositaba y retiraba los fondos provenientes de sus actividades delictivas. El objetivo era ocultar, como así también disimular la naturaleza, ubicación, origen, titularidad y control de dichos fondos. Estas cuentas bancarias se encontraban en Estados Unidos, Suecia y los Emiratos Árabes Unidos.

Gustafsson permanecía, en la fecha de remisión del presente informe, todavía bajo custodia federal, desde marzo de 2025, mes en la que fue extraditado a Estados Unidos desde España, país donde había sido detenido en diciembre de 2023.

La División de Investigación Criminal del IRS, el FBI y la Oficina del Inspector General de la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC) investigan este caso, con la colaboración de la Oficina de Asuntos Internacionales del Departamento de Justicia, el Servicio de Alguaciles de Estados Unidos (USMS), Eurojust, las autoridades españolas y las autoridades judiciales francesas. Los fiscales federales adjuntos Joshua O. Mausner, de la División de Seguridad Nacional, y James E. Dochterman, de la Sección de Decomiso y Recuperación de Activos, llevaron la acusación en este caso.

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