Acusan a funcionarios de inteligencia iraníes de varios delitos


  • Justicia Federal de Nueva York incrimina de los cargos conspiración para cometer secuestro, fraude bancario, electrónico y lavado de dinero a cuatro individuos iraníes 
  • Los servicios de inteligencia iraníes, supuestamente, conspiraron para secuestrar a un periodista estadounidense y activista de derechos humanos de la ciudad de Nueva York para entregarlo a Irán

Oipol Operativa en Estados Unidos / Nota del Departamento de Justicia / Edición y traducción Oipol – Un tribunal federal de Nueva York reveló ayer una acusación formal a cuatro ciudadanos iraníes de conspiración para  secuestrar, violaciones de sanciones, fraude bancario, electrónico y lavado de dinero. Un co-conspirador y residente de California, también de Irán, enfrenta cargos adicionales por apoyar financieramente para cometer los hechos criminales.

Según documentos judiciales, Alireza Shavaroghi Farahani, alias Vezerat Salimi y Haj Ali, de 50 años; Mahmoud Khazein, 42 años; Kiya Sadeghi, 35; y Omid Noori, 45, todos de Irán, conspiraron para secuestrar a un periodista, autor y activista de derechos humanos de Brooklyn para movilizar a la opinión pública en Irán, como también de todo el mundo, con el fin de lograr cambios en las leyes y prácticas del régimen iraní. 

Se alega que Niloufar Bahadorifar, también conocida como Nellie Bahadorifar, de 46 años, originaria de Irán y actualmente residente en California, proporcionó servicios financieros que respaldaron la trama.

“Toda persona en los Estados Unidos debe estar libre de acoso, amenazas y daño físico por parte de potencias extranjeras”, dijo el Fiscal General Adjunto Interino Mark J. Lesko, de la División de Seguridad Nacional del Departamento de Justicia. “A través de esta acusación, sacamos a la luz un complot pernicioso para dañar a un ciudadano estadounidense que estaba ejerciendo sus derechos de la Primera Enmienda y nos comprometemos a llevar a los acusados ​​ante la justicia”.

“Como se alega, cuatro de los acusados ​​monitorearon y planearon secuestrar a un ciudadano estadounidense de origen iraní, que ha sido crítico con la autocracia del régimen, y llevar a la fuerza a la víctima a Irán, donde el destino de la víctima habría sido incierto en el mejor de los casos”. dijo la Fiscal Federal Audrey Strauss del Distrito Sur de Nueva York. “Entre las libertades más apreciadas de este país se encuentra el derecho a decir lo que uno piensa, sin temor a represalias del gobierno. Un ciudadano estadounidense que viva en los Estados Unidos debe poder defender los derechos humanos sin ser blanco de agentes de inteligencia extranjeros. Gracias a la exposición del FBI, de su supuesto plan, estos acusados ​​no han logrado silenciar las críticas mediante el secuestro forzoso “.

“Como se alega en esta acusación formal, el gobierno de Irán ordenó a varios actores estatales [a conspirar] para secuestrar a un periodista y ciudadano estadounidense, con sede en Estados Unidos, y que llevar a cabo [inteligencia] en suelo estadounidense, todo con la intención de [trasladar] a nuestro ciudadano a Irán, como represalias por su libertad de expresión ”, dijo el subdirector Alan E. Kohler Jr. de la División de Contrainteligencia del FBI. “Usaremos todas las herramientas a nuestra disposición para investigar agresivamente las actividades extranjeras de los operativos que conspiran para secuestrar a un ciudadano estadounidense sólo porque el gobierno de Irán no aprobó las críticas de la víctima al régimen”.

Según la acusación, Farahani es un funcionario de inteligencia iraní que reside en Irán. Khazein, Sadeghi y Noori son activos de inteligencia iraníes que también residen en Irán y trabajan bajo las órdenes de Farahani. Desde, al menos, el mes de junio de 2020, Farahani y su red de inteligencia han conspirado para secuestrar a un ciudadano estadounidense de origen iraní (Víctima-1), dentro de los Estados Unidos, en apoyo al gobierno de Irán, con el objetivo de silenciar las críticas de la Víctima-1 al régimen. 

Es procedente indicar que la Victim-1 es un autor y periodista que ha dado a conocer abusos del régimen iraní contra los derechos humanos.

Antes del complot de secuestro, el gobierno de Irán intentó atraer a la Víctima-1 a un tercer país para capturarlo y entregarlo a Irán. Aproximadamente en 2018, los funcionarios del gobierno iraní intentaron además inducir a los familiares de la Víctima-1, que residen en Irán, a invitar a la víctima a viajar a un tercer país con el aparente propósito de que el periodista sea arrestado y transportado finalmente a Irán, con la finalidad de someterlos a medidas de inequidad. 

Los familiares del hombre de prensa no aceptaron la oferta. Un dispositivo electrónico utilizado por Farahani contiene, entre otras cosas, una foto de la Víctima-1 junto a otras dos personas, las cuales fueron atraídas desde terceros países y capturadas por la inteligencia iraní, una fue posteriormente ejecutada y la otra encarcelada en por el régimen. Una leyenda en farsi (tribus pertenecientes a la nación iraní, que utiliza el idioma persa y también tiene similitudes en la cultura con el resto de Irán) que dice: “gradualmente la reunión se hace más grande … ¿vienes o deberíamos ir por ti?”

En múltiples ocasiones en 2020 y 2021, como parte de la conspiración para secuestrar a Victim-1, Farahani y su red contrataron los servicios de investigadores privados para vigilar, fotografiar y grabar en vídeo a los miembros de la familia del periodista en Brooklyn. 

La red de Farahani registró en las operaciones de inteligencia, realizadas en la casa de la Víctima-1 y sus alrededores, vídeos y fotografías de los familiares de la víctima. También la  vigilancia hecha a la residencia del hombre de prensa, sus instalaciones y el acceso, fue lograda con una transmisión de video, en vivo, de alta definición. 

La red insistió repetidamente en fotografiar y grabar video, de alta calidad, a los familiares del afectado; un gran volumen de contenido; fotografías de visitantes, objetos de la casa y representaciones del lenguaje corporal de Victim-1. El grupo de incriminados consiguió operar falsificando sus identidades, tergiversando los propósitos de la vigilancia a los investigadores privados y llevando dinero a Estados Unidos desde Irán para pagar los servicios. Sadeghi actuó como el principal punto de contacto de la red con los investigadores privados, mientras que Noori facilitó el pago a estos para llevar adelante la acción ilegal.

Como parte del complot de secuestro, la red de inteligencia dirigida por Farahani, también investigó métodos para transportar a la Víctima-1 fuera de los Estados Unidos, con el objetivo de entregarla a Irán. Sadeghi, por ejemplo, investigó un servicio que ofrece lanchas rápidas de estilo militar para la evacuación marítima autónoma fuera de la ciudad de Nueva York y realiza viajes marítimos desde esa cioudad a Venezuela, un país cuyo gobierno de facto tiene relaciones amistosas con régimen iraní. Khazein investigó rutas de viaje desde la residencia de Victim-1 hasta un vecindario frente al mar, en Brooklyn; la ubicación de la residencia de la periodista en relación con Venezuela y las obtuvo las coordenadas hasta Teherán.   

El grupo dirigido por Farahani también tiene un historial delictivo en otros países, incluidas víctimas en Canadá, el Reino Unido y los Emiratos Árabes Unidos.

Como se alega, Bahadorifar brindó servicios financieros y de otro tipo desde los Estados Unidos a residentes y entidades iraníes, incluido Khazein, desde aproximadamente 2015. Bahadorifar facilitó el acceso al sistema financiero y las instituciones estadounidenses, mediante el uso de cuentas y administrór intereses comerciales en suelo de los Estados Unidos en nombre de Khazein. Entre otras cosas, Bahadorifar hizo que se hiciera un pago a un investigador privado, por la vigilancia de la Víctima-1. Si bien Bahadorifar no está acusada de participar en la conspiración de secuestro, se alega que prestó servicios financieros que respaldaron el complot y está acusada de conspirar para violar las sanciones contra Irán, cometer fraude bancario, electrónico y lavar dinero.

Farahani, Khazein, Sadeghi y Noori están acusados ​​de:

 1 – Conspirar para secuestrar, que conlleva una sentencia máxima de cadena perpetua.

2-  Conspirar para violar la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) y las sanciones contra el gobierno de Irán, que conlleva una sentencia máxima de 20 años de prisión; 

3- Conspirar para cometer fraude bancario y electrónico, que conlleva una sentencia máxima de 30 años de prisión.

4- Conspiración para lavar dinero, que conlleva una sentencia máxima de 20 años de prisión. 

Bahadorifar está acusado de los cargos dos, tres y cuatro, además está acusado de apoyar la operacioes financieras, que conlleva una sentencia máxima de 10 años de prisión. 

Un juez de un tribunal de Distrito Federal determinará las sentencias después de considerar las Pautas y otros factores estatutarios.

La Oficina de Campo de Nueva York del FBI, la División de Contrainteligencia, Cibernética y el Grupo de Trabajo sobre Amenazas de Irán están investigando el caso.

El abogado litigante Nathan Swinton de la Sección de Contrainteligencia y Control de Exportaciones del Departamento de Justicia y los fiscales federales adjuntos Michael D. Lockard, Jacob H. Gutwillig y Matthew JC Hellman del Distrito Sur de Nueva York están procesando el caso.

Una acusación es simplemente una acusación y todos los acusados ​​se presumen inocentes hasta que se pruebe su culpabilidad, más allá de una duda razonable en un tribunal de justicia.

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