Oipol desclasifica información de inteligencia


La Organización Internacional de Policías (Oipol) hace público el lado oculto de la trama de corrupción de un socio del narcopoder en Argentina y en España. Florencio Aldrey Iglesias, con apariencia de “gran empresario”, operó en las “sombras” aliado al expresidente Carlos Saúl Menem, el exgobernador de Buenos Aires y, actualmente, embajador argentino en Brasil Daniel Daniel Osvaldo Scioli, el expresidente Néstor Kirchner y Cristina Fernandez. 

Una trama de corrupción que lleva varias décadas totalmente impune.

Informe desclasificado de Inteligencia Oipol

El “empresario” Florencio Aldrey Iglesias, un individuo que operó sobre políticos, como el ex presidente Carlos Saúl Menem y el actual embajador de Argentina en Brasil, Daniel Osvaldo Scioli.

Inteligencia de Oipol, decidió revelar algunos aspectos de “el gallego” Iglesias, cómo es llamado por algunos allegados, hoy está con unos 90 años, nacido en Galicia, España y en la actualidad tiene un largo prontuario.

Este historial contiene hechos impunes y hoy aún nadie de la “Administración de Justicia” argentina investigó o, tal vez, se atrevió a someterlo a la acción de esa “administración”.

Fotógrafo de su diario, Oscar Agustín Alfonso

“El gallego”, un actor oscuro que amparó paramilitares, delincuentes con una “máscara” de alta reputación social como fué el fotógrafo de su diario, Oscar Agustín Alfonso. Este integraba en los años ochenta, un grupo de paramilitares, en la Ciudad de Mar del Plata (sudeste de la Provincia de Buenos Aires), que secuestraba y robaba a los cautivos.

Alfonso (acompañamos foto), hoy muerto, fue el cabecilla de una banda que integraban militares de la Armada Argentina, entre otros, facción favorecida, en su accionar, en alguna parte, por esa institución armada, y su centro de reunión era un café de la Calle Rivadavia, en el centro marplatense.

Don Florencio Iglesias, como un “padrino”, encubría personajes como Agustín Alfonso y su libertad para los “negocios”  siempre fueron “patrocinados” por agentes de la corrupción argentina. Con muchos favores, pudo construir un imperio y le facilitó la posibilidad de manejar un gran poder, haciendo súbditos y esclavos en su larga historia impune.

En el único lugar del planeta en el que Florencio Aldrey Iglesias podría ocupar el lugar que ocupa es en la triste aldea urbanamente extendida. Correveidile de Manuel Fraga Iribarne, el aldeano de Lugo siempre fue un mandadero: llevaba las valijas del retorno por los negociados de las ayudas europeas que se emplearon para dar forma al “Ideal Gallego”, un medio que teóricamente ilustraba los ideales de Galicia y que se imprimía en los talleres de La Capital. En los 90, era un dato de la realidad que cada mes Aldrey viajaba a España,  concretamente a Galicia, portando una valija que a nadie confiaba.

La relación de Fraga Iribarne con la mafia gallega está sumamente documentada y hubo pedidos de investigación que fueron sobre el político español Mariano Rajoy, el gallego, el heredero de la red de relaciones forjadas desde los años del franquismo, de la que todos ellos han formado parte. Titula el Xornal de Galicia: “La Guardia Civil desarticula una organización criminal dedicada al blanqueo de capitales procedentes del narcotráfico mediante el uso de criptomonedas”, agregando en su desarrollo que “se ha podido demostrar la bancarización de dinero procedente del narcotráfico por valor de 8.369.867 euros en efectivo, mediante el uso de 174 cuentas corrientes abiertas con la única finalidad de crear una gran estructura de blanqueo de capitales”.

Abunda el artículo de referencia que “dentro de las múltiples metodologías de blanqueo detectadas por parte de los investigadores, destacan principalmente el uso de tarjetas de crédito y  la compra venta de criptomoneda. Respecto al uso de tarjetas, la parte de la organización criminal asentada en España dedicada a la venta de sustancias estupefacientes, aportaba grandes cantidades de dinero en efectivo al grupo de blanqueadores, quienes disponían de la infraestructura para llevar a cabo la denominada “bancarización” de dicho dinero. Este blanqueo de capital se producía mediante el ingreso del dinero en efectivo en pequeñas cantidades en diferentes cajeros automáticos de España, para lo que contaban con una amplia red de testaferros. 

De manera paralela, miembros de la organización criminal se desplazaban a Colombia con las tarjetas de crédito asociadas a las cuentas corrientes de ingreso, desde donde se realizaban retiradas de efectivo de cajeros automáticos en varias ciudades colombianas como Cali, Bogotá, Medellín y Cúcuta, así como en la ciudad de Panamá”.

Obvio es que nada de esto se publica, no ya en Mar del Plata, sino en Argentina, donde se recibió al premier Rajoy sin que periodista alguno preguntara al respecto, pese a existir material publicado más que suficiente y habiendo un pedido de interpelación parlamentaria por estas relaciones entre narcos gallegos y el PP de Galicia. Concretamente, según señala el periodista y escritor Nacho Carretero, autor de “Fariña”, el joven Rajoy era el único que se oponía a la narcopolítica en los 80, y por eso Fraga le dijo: “Mariano, vete a Madrid, aprende gallego, cásate y ten hijos”. Sin embargo, el entonces presidente de España celebró un acto electoral en el Moropa, barco perteneciente a uno de los clanes de narcotraficantes más importantes de España, según la policía. Informa el medio Galicia Confidencial que Rajoy subió al barco de los narcos en un acto de las elecciones europeas de 2009, y es difícil que no supiera que, al menos desde 2006, la prensa local habla abiertamente de la vinculación de los dueños del barco con el tráfico de cocaína.

Lo revelado en este reporte de Inteligencia, sobre lavado de activos que involucra a Aldrey Iglesias, Daniel Scioli y Luis Alberto Peluso, es un capítulo más de estas tramas mafiosas que se cubren de impunidad con la política a ambos lados del Atlántico.

Florencio Aldrey Iglesias, a quien se refieren habitualmente como “Ladrey”, forjó su poder a partir de la compra del Hotel Hermitage allí por inicios de la década del 1970. Con la ayuda de Alberto “Beto” Devoto, director por entonces del Diario La Capital, atrajo al tout marplatense y a los integrantes de la colonia artística de Capital Federal en los años en los que la temporada de verano dejaba utilidades brutales.

El salto se produjo en 1981 con la caída de la “tablita” de Martínez de Hoz. El peso destrozado, y las deudas en millones de dólares, precipitaron la locura en la economía argentina. Alentado por Devoto, que buscaba que su fuente de trabajo no desapareciera, Iglesias inició charlas con las familias que poseían el control accionario, y compró el diario por el valor de las deudas contraídas, haciéndose cargo del pasivo.

En febrero de 1985, un periodista concurrió al Hermitage. Allí, en expectativa de hacer un reportaje a Bernardo Grispun, ministro de economía de Alfonsín, un compañero de ruta le presentó a Aldrey. Él lo felicitó por sus cualidades de “locutor”. El hombre de prensa le aclaró: “No lo soy, gracias. Ejerzo el periodismo”. Entonces, le requirió de manera inmediata: “Cuénteme como se quedó con el diario”. Su respuesta le dijo todo lo que necesitaba saber sobre él: “Hombre, con gente que no tiene orgullo, fue fácil”. Léase: lo compró por el valor del miedo que tenían, no por el valor de lo que vendían.

Audaz y mendaz, Iglesias, construyó su espacio de poder siempre pivoteando sobre el miedo de los otros. Disciplinó a los novatos políticos del Partido Socialista Popular haciéndoles bulling mediático. Como se oponían a sus propósitos, los eliminaron de la cita periodística y de la exposición en imágenes en el diario. Fue como una edición local de Pravda, en donde los caídos en desgracia eran eliminados de los archivos del poder.

En democracia, la política aceptó las reglas del juego. Esto fue: se rindieron al extorsionador. Su momento excepcional llegó con el gobierno de Carlos Saúl Menem, cuando le regalaron un bien público, LU6 Radio Atlántica / LU9 Radio Mar del Plata, y apareció como el propietario del 10% del paquete accionario de Aerolíneas Argentinas. Ese porcentaje cerró el círculo de quién es, en rigor, Florencio Aldrey Iglesias: Ladrey.

Nunca fue él. El poder siempre fue de la mafia gallega, liderada por Manuel Fraga Iribarne, ex ministro de turismo de España y armador de la fortuna del Rey emérito Juan Carlos de Borbón. Antes que Leonardo Fariña, antes de las redes de Panamá y las sociedades off shore, Aldrey fue el valijero de la corona.

El actual diplomático, destacado en Brasil, Daniel Scioli” en la primera biografía no autorizada sobre el exgobernador de la Provincia de Buenos Aires, que recorre las distintas facetas de su protagonista. La primera de ellas abordó el “capitalismo de amigos” de Scioli: los negocios con el empresario Aldrey Iglesias y con el terrorista, ex montonero, Mario Montoto. También, con el líder de un gremio hegemónico que representa a camioneros argentinos, Hugo Moyano. Este es dueño de una gran fortuna.

El reporte de Inteligencia, indica que el viejo “empresario”, hoy continúa obstentando muchos privilegios y lejos de la “Justicia”, que siempre fue encubridora de este sujeto.

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